SENTIRSE FUERA DE LUGAR ES UN LUGAR.
Cuando ser diferente dejó de ser un problema.
Últimamente me ha atormentado la idea de sentirme diferente. Digo "atormentar" porque mi mente a veces me ha pasado malas jugadas, intentando hacerme creer que estoy sola por el hecho de sentirme diferente a los demás.
Diferente en mi manera de pensar, de sentir, de percibir la vida y comprenderla. Distinta por no seguir la norma en diferentes aspectos del día a día: en hábitos de alimentación, de salud, de ocio...Distinta en la manera de educar y enseñar a mis hijos, en el modo de relacionarme con los demás y también conmigo misma.
Diferente por no tener un estilo de vida como las personas de mi alrededor, porque no sigo un modelo familiar como el de mi entorno, ni me relaciono con personas que están en mi misma situación ni comparten mi misma manera peculiar de entender las cosas.
Aunque ser fiel a mí misma es una fuente de paz y tranquilidad, porque me permite seguir aprendiendo, cuestionándome el mundo y seguir buscando mis propias respuestas, conlleva en muchas ocasiones una gran soledad y profunda tristeza.
La soledad de sentirte en tierra de nadie, fuera de lugar. La tristeza de creerse el cuento de "estás sola".
Como no bailas el mismo baile, muchas veces no cuentan contigo. Y, aunque sabes que no lo quieres bailar, a veces te gustaría poder hacerlo porque aparentemente todo sería más fácil.
Pero la realidad es otra.
Lo cierto es que, amig@ que me lees, tú también reconoces en ti este sentir, porque sabes lo que es sentirse diferente. Posiblemente tú hayas luchado, al igual que yo, durante mucho tiempo, para encajar, para formar parte de algo, para ser visto, reconocido y validado.
En realidad, es un instinto de supervivencia. Somos seres gregarios por naturaleza y la pertenencia al grupo nos ha asegurado la vida y la seguridad durante miles de años. Además, nuestra esencia es el amor, estamos concebidos para amar y ser amados y buscamos y anhelamos colmar esa necesidad a lo largo de nuestra vida.
Una vez que comprendes esto, es más fácil entender por qué a veces sentirte fuera de lugar genera conflicto interno. Y, de la misma manera, facilita poder desprenderte de esa creencia.
¿Qué pasaría si sentirse fuera dejara de ser un problema, si sentirse fuera de lugar fuera ya un lugar?
Hay otra mirada. He aprendido a amar y respetar mi propio camino de aprendizaje y evolución. Estoy aprendiendo a darme el espacio necesario para ser más honesta conmigo misma y asumir el riesgo de la aparente soledad. Porque en realidad es un regalo para el autoconocimiento y el crecimiento.
Nunca estamos solos, jamás, porque siempre estamos en unidad con todo y todos. Es tan sólo una ilusión de nuestra mente.
Hoy te invito a adentrarte en tierra de nadie y hacerla la tuya propia, para, desde ahí, ir al encuentro con el otro y crear un espacio nuevo con todas las personas que te rodean.
Poder crear un lugar de encuentro, desde quien tú eres verdaderamente, desde tu autenticidad y forma más genuina, sin miedo a ser rechazado porque tú ya te has acogido antes. Ya te aceptas, ya te validas, ya te respetas, ya te amas.
Un espacio donde te permites ser y permites que el otro también sea. Quitarte tus propias máscaras ayuda a los demás a desprenderse también de las suyas propias. A veces esa magia sucede.
No temas ser tú mism@ por miedo a sentirte fuera. Porque en ese vacío hay un espacio maravilloso para conocerte mejor y conocer al otro.
La vida te brinda el regalo de abrirte a nuevos caminos, a nuevas relaciones, nuevas experiencias y oportunidades que sean plenas para ti; pero para ello es necesario que vibres en total honestidad a ti, con tu propio latido y tu propio ritmo, sonido, color.
Nacemos siendo únicos y morimos cada vez que intentamos ser la copia de una persona o ideal externo.
Permítete ser tú, sentirte en paz aún estando fuera de lugar y desde ahí, haz el bien y sé contribución para los demás.
∞ ERL ∞


Así es...
ResponderEliminarUn día te das cuenta de lo que es importante y de lo que no. Importante para cada uno, porque cada cuál escoge su camino y su lugar.
Aprendes a que te importe menos lo que otros piensen de ti y a que te importe más lo que piensas de ti. Te das cuenta de lo lejos que has llegado, y recuerdas cuando creías que las cosas iban tan mal que nunca te ibas a recuperar. Y entonces estás orgulloso de ti mismo y de la persona en la que te has convertido, en la que te vas convirtiendo.
Te das cuenta de que igual los "lugares" de los demás no son los tuyos, que no sabes muy bien el porqué pero estás más a gusto en donde tú estás, en el lugar hacia el que vas, aunque no sea el elegido por los demás... o quizás precisamente por éso lo sea.
Así un día todo encaja... y SONRÍES.